¡Holaaaaaaa! ¡Por fin puedo actualizar el blog! Hace dos semanas que vine aquí y estoy que no
paro. Menos mal que los niños ya han empezado el cole y va a estar la cosa más
calmada.
Bueno os cuento, el lunes 29 de agosto
tenía que coger el vuelo rumbo a Nueva York. Salía a las 11:35 por lo que a las
8:15 ya estaba en el aeropuerto. Lo primero que tuve que hacer fue el check-in.
La mujer que me atendió me preguntó que a dónde me dirigía, dónde iba a vivir,
cómo se llamaba la familia, de dónde venía… en fin, un montón de preguntas
facilitas.
Tras esto tuve que pesar mi maleta grande y dejarla en la cinta para
que la entraran en el avión. Pesó 22,5kg, todo perfecto porque el límite eran
23kg.
Una vez hecho esto tuve que despedirme
de mi familia y mi novio (momento muy muy duro) y dirigirme hacia
los controles. Un consejo: si lleváis portátil, mp3, tablet, disco duro o cosas electrónicas ponedlas en un bandeja aparte de vuestro bulto porque sino os harán repetir el control.
Al pasar el arco pitó (como no) por lo que me
cachearon y me tomaron las medidas de los pies.
Finalmente pasé a la zona donde había que esperar para el embarque. Allí me reuní con cuatro au pairs españoles y estuvimos
hablando hasta que llegó la hora de subir al avión.
Nada más llegar a nuestro asiento nos
encontramos con una manta y una almohada para cada uno. Consejo: Llevaos algo
de abrigo porque en el avión va a hacer frío.
También teníamos uno auriculares y
unas pantallas para ver películas, series, juegos, escuchar música… Eso sí, el
español de las películas es el latino y los
subtítulos son sólo en inglés, no hay español.
A la media hora de montar nos trajeron
un aperitivo que consistía en unos mini panecillos de ajo y una bebida.
Pasado otra media hora nos trajeron la
comida. Aquí podías elegir entre pasta rellena de queso y espinacas o pollo con
verduras, todo ello acompañado de cuscús, un panecillo, mantequilla y una
bebida. Yo cogí pasta pero el pollo también estaba muy bueno.
Pasada otra hora nos trajeron el
postre el cual consistió en un helado de fresa y agua.
Finalmente, una hora antes de
aterrizar el avión nos dieron un panecillo con pavo y queso y otra bebida.
La verdad es que la comida estuvo muy
buena y puedes pedirles a los azafatos todas las bebidas que desees, ya que son
gratis.
En sí el vuelo se me hizo muy corto
porque estuve sentada con dos au pairs, Álex y Ana, y fuimos hablando gran parte
del trayecto. También vi una película y jugué a algunos juegos. Tardamos al
final unas 7 horas y media más o menos, en vez de las 8 horas y media que ponía
en el billete. Eso sí, había veces que tenía sensación de mareo o de revoltura.
Y ahora sí, os dejo aquí el motivo por
el que he tardado tanto en actualizar. Me da bastante vergüenza subirlo y soy bastante mala en ello pero quiero que mis seres queridos vean los sitios que voy visitando.
¡Un beso muy grande y espero veros en
otra entrada!













